El coaching apreciativo y la mirada relacional

El coaching apreciativo energiza el cambio positivo en una persona o equipo. Es un proceso que facilita el descubrir, expandir y sostener las raíces de su éxito, crear una imagen atractiva de su futuro deseado y diseñar planes concretos para llevar a cabo sus anhelos y sueños. Al definir el cambio como positivo me refiero a que por lo general todo cambio comporta dolor, pena y ansiedad, por lo que en el coaching apreciativo nos centramos en lo que anhela la persona, las imágenes de futuro que le atraen y lo que más quiere. Con este enfoque logramos subir el nivel de entusiasmo y energía positiva y disminuir la ansiedad que el cambio pudiera provocar. En el coaching apreciativo se alumbran los valores y anhelos más profundos de la persona y del equipo. Se conecta y reconecta a las personas con su esencia, con su núcleo positivo y con sus fortalezas y capacidades.

Al acompañar a una persona involucramos en nuestra mirada y en las conversaciones, a otras personas cuyo apoyo es importante para lograr lo que se quiere y que se ha definido previamente. Se tiene especial cuidado en alinear las redes de apoyo social de la persona que vive el proceso de coaching apreciativo en contribuir al aprendizaje de los miembros de su circulo relacional, compartiendo sus sueños y apoyo para el cambio positivo. Esto se logra construyendo relaciones fuertes y resilientes con las personas de la red primaria o aquellas que son relevantes para el cliente. La red primaria está formada por las personas más cercanas, familia, amigos y colaboradores.

Un aspecto a tener en cuenta en las sesiones es que las declaraciones y afirmaciones del cliente no originan en su mente independiente, sino que son fruto de su proceso relacional. Este proceso, afirma Kenneth Gergen, «requiere de una atención cuidadosa. En este sentido, el terapeuta o coach no es responsable solo de tener en cuenta el cliente como individuo, sino de toda la red de relaciones que el cliente lleva a la consulta. No es suficiente acompañarle en avanzar a nuevas formas o patrones de acción, sino que uno también debe atender la ramificaciones de estos nuevos patrones en la matriz relacional a la cual regresa la persona.»[i]

Estamos introduciendo una mirada relacional. No vemos solo a la persona, sino a todo su tejido relacional y cómo se influyen y se enriquecen mutuamente. El construccionismo social nos hace conscientes de que no hay una sola verdad, sino múltiples perspectivas. Cuando el cliente nos habla, podemos plantearle preguntas que le hagan ver más allá de su perspectiva y así hacerle tener en cuenta a su matriz relacional.

Este tener en cuenta la red relacional es uno de los fundamentos de la indagación apreciativa basado en el construccionismo social. Además en las sesiones y encuentros aplicamos los principios apreciativos, las fases de la indagación apreciativa, las preguntas apreciativas y las conversaciones generativas. Tenemos en cuenta el cambio de lenguaje, es decir salir del lenguaje de déficit e incorporar un lenguaje de abundancia. Incluimos el poder impulsor de las imágenes en la consecución de lo que el cliente quiere.

El coaching apreciativo se basa en procesos que se centran en el núcleo positivo de las personas y en buscar las imágenes de la experiencia pasada y del futuro que lo nutren y lo hacen florecer. Con estos procesos estimulamos la vitalidad, la esperanza y el poder personal y relacional.

Este enfoque aumenta las emociones positivas, lo que anima a la persona a asumir mayores compromisos. Desde la vivencia de la positividad, uno puede transitar el camino de manera más amigable a pesar de la incomodidad y los temores propios de un proceso de transformación personal y grupal.

Miriam Subirana

parte de este texto está extraído del libro: Subirana, Miriam; Florecer juntos, una guía de coaching apreciativo. Y de Subirana, Miriam; Cooperrider, David, Indagación Apreciativa: un enfoque innovador para la transformación personal y de las organizaciones. Ed. Kairós, Barcelona 2013

[i] Kenneth J. Gergen, “Toward a Relational Humanism”, Journal of Humanistic Counseling, 2015